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Energía Solar al Día

Generación Distribuida Exenta Colectiva

El aumento de los techos solares en México contribuye a garantizar el acceso a la energía eléctrica, definida como seguridad energética para un país, con la bondad de generar energía limpia a muy bajos costos, y para algunas industrias intensivas en el consumo de energía significa la continuidad de los negocios.

Los techos solares, como lo hemos platicado en otras columnas, ya comenzaron a reemplazar a otras tecnologías de generación menos eficientes. En la gran mayoría de los escenarios es factible abatir más del 90 por ciento del tamaño de la factura actual emitida por el suministrador calificado CFE.

Una mayor penetración de esta tecnología claro está, supondría beneficios directos para los hogares, comercios e industrias, las cuales podrán hacer uso de un recurso ilimitado y abundante en el país a un precio muy competitivo. Pero, qué pasa cuando por alguna situación particular existen barreras físicas que impiden a un usuario instalar en sus techos paneles solares, por ejemplo, a una zona residencial llega un nuevo edificio y da sombra sobre muchas casas, otro ejemplo sería una plaza comercial llena de equipos de climatización, tuberías de agua y gas impidiendo la instalación de un techo solar.

El pasado mes de mayo de este año, la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) dio entrada para su análisis al modelo de contrato entre los sistemas de Generación Distribuida Colectiva y la empresa suministradora de servicios de energía eléctrica, enviado por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), con el fin de emitir la Manifestación de Impacto Regulatorio (MIR) correspondiente.

La regulación propuesta tiene como objetivo permitir que un mayor número de usuarios finales pueda acceder a los esquemas de generación distribuida, con la consecuente creación de nuevos modelos de negocios y la posibilidad de que particulares puedan ofrecer su energía proveniente de la Central Eléctrica de Generación Distribuida a Usuarios Finales, sin que estos se encuentren en el mismo espacio físico y sin la necesidad de que un Usuario Final incurra en un alto costo de inversión y/o costos adicionales de comercialización, evitando así barreras económicas y física para generar su propia energía (en un punto diferente al de consumo), de aquí el atributo de colectivo ya que se desprenden diferentes escenarios como el uno a uno, o por ejemplo un generador con espacio suficiente para generar energía y entregarla a varios consumidores.

Seguiremos al pendiente de este anteproyecto, que le sumará más beneficios a la generación distribuida exenta (sistemas de generación eléctrica menores a 0.5 MW) que usan un procedimiento de interconexión simplificado ante la Comisión Reguladora de Energía (“CRE”). En próximas columnas hablaremos de el cabildeo que existe para escalar la generación exenta de 0.5 MW a un límite más alto.

El autor es Consultor en Energía de la firma Becquerel Power®.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

Ulises Rivera